
Lo decía la puerta del infierno:
Renunciad para siempre a toda esperanza todo aquel que ingrese. Luego de la confusión, al haberse desviado del camino correcto, uno desciende. Significa el descenso a lo profundo, oscuro y recóndito del ser, donde se hallan los propios demonios. ¿Cuantos de nosotros no hemos descendido en una marejada de depresiones? ¿Cuantos no nos hemos desviado del sendero recto? Muchas veces coqueteamos con la desesperanza en ese infierno que a veces hacemos de nuestras vidas. ¿Cómo pudieramos salir de él? Si cuando vemos lo que definimos convencionalmente como realidad es igualmente horripilante? Los demonios se convierten en monstruos (
los que se muestran).
Hoy los monstruos han tomado posesión de nuestro gobierno, han tomado posesión de nuestras tierras, de nuestros bienes y recursos. Han convertido a México en la Judecca. El imperio nos hace creer con sus herramientas globales que tenemos una especie de libertad de expresión electrónica, global y democrática, que sirve para derrocar tiranos. Los judas mexicanos han dado al rojo de la Bandera Nacional lo contrario de su raiz simbólicamente heróica, transmutándola en la violencia, el odio, la ira, el desprecio, el homicidio en masa, el terror y la muerte de inocentes. Han grabado a la puerta de nuestra nación: "ille omne ingressys disperdere omne spei".
Escuchando de la muerte de mucha gente, de los inocentes, y viendo cómo es ya insostenible esta crisis de ingobernabilidad, violencia, apatía, pobreza, etc. Puedo decir que los que cruzaron ya por esa puerta, no deben abandonarse a sí mismos, ni esperar un guía. Asusta mucho perder la esperanza, tal como a Dante asustó leer la inscripción de la puerta del infierno. Pero así como Virgilio guió a Dante, así debe guiarnos la razón.
Hace mucho que no escribo. En términos de entradas, de frecuencia, ha pasado mucho. No tengo ya tiempo lo cual al parecer seguiré lamentando hasta tenerlo de nuevo. Pero este camino debería servir para salir de nuevo, y emerger como un alma purificada. La bella obra de Dante Alighieri es una luz en mi camino como lo era Virgílio para il sommo poeta.
A quienes me han mandado preguntas sobre por qué ya no escribo, a los que en YouTube me preguntan por mi proyecto de La Divina Comedia, a quienes en Facebook me saludan y comparten pensamientos, a los que desean compartir teorías sobre diversos temas comunes y que publican sus comentarios en mis blogs, les digo que aquí sigo, que sigo con mis proyectos y la meta de acabar ese importante proyecto.
Hasta pronto.