miércoles, 1 de diciembre de 2010

La animación explica al mundo

Mucho se ha apoyado la idea de que la historieta (o cómic), bien empleada puede ser de uso didáctico. Hace algún tiempo hablaba de que ahora estoy convencido de que el arte puede salvarnos de seguir hacia nuestra propia destrucción. Y creo, que la animación, puede convertirse en un vehículo de comunicación, expresión y educación, sin dejar de ser arte.


Aquí en México, el camino a seguir va por el mismo lado que los cómics, por el lado del imperio. Disney hace poco compró Marvel, y las cosas por aquí andan queriendo parecérsele mucho (ya lo vimos en el tan mentado Bicentenario). Pero afortunadamente hay estudios de animación independientes y animadores autodidactas (de los que ya hablaremos en otra ocasión).

Para seguir con la idea de que la animación explica al mundo, he tomado como ejemplo a uno de mis animadores favoritos: Bill Plympton. Nació el 30 de abril de 1946 en Portland, Oregon, E.U.A., y es famoso por su nominación al Óscar por el mejor cortometraje gringo animado en 1987: "Your Face". Bill es un ejemplo (e incluso considerado rey de los animadores "indie") de cómo la convicción le da una plusvalía a sus ideas y expresiones vertidas en sus animaciones. Me explico: Hace varios años a Bill le ofrecieron un contrato de un millón de dólares para trabajar en los estudios Disney. Bill lo pensó y dado que su estilo tiene mucho de ideas anarquistas, bizarras y otras locuras que las mentes libres y brillantes tienen, no encajaría en Disney. Es Disney, una mega corporación con presencia mundial, famosa, pero decía Bill "todo lo que haga ahí será de ellos, no mío". Bill Plympton trabajando en Disne... Probablemente dejaría de ser él y esa resistencia que puso lo hace merecedor de la admiración de mucha gente en el mundo.

Algunas de sus animaciones han servido de vehículo para propagar la crítica al sistema político de los E.U.A. e incluso para documentales, como el producido por History Channel "10 días que inesperadamente cambiaron América", en donde Bill usó su talento para ilustrar la rebelión de Shay, ocurrida en Massachusetts de 1786 a 1787. Cualquier persona que vea las animaciones de Bill (que él mismo hace cuadro por cuadro, igual que Joanna Quinn y Alexandre Petrov) notará una calidad que ya quisieran muchos (yo incluído por supuesto).

De modo que, ¿qué podríamos lograr los animadores y estudios independientes en México si propagaramos nuestras ideas como ellos lo hacen? Por cierto, este fragmento del video fue tomado de un programa que se titulaba Splat, que comenzó a transmitirse en lo que en sus inicios era Discovery Kids. Hoy en día ya no se ve casi nada bueno. Lástima.