No han sido pocas las veces que se toma a una obra en particular como objeto de culto. Le ha sucedido a muchas películas, obras musicales, literarias, pictóricas y escultóricas. Sin embargo en los días actuales debe hablarse sobre nuevos tipos de productos que, ya tienen consagradas algunas de sus hijas como obras de culto; me refiero a los videojuegos. Que como tales son similares a las películas y animaciones, pues requieren igual esfuerzo en su producción y se involucra al arte a igual nivel. Videojuegos considerados obras de culto son muchos. King's Quest es un juego escrito por Roberta Williams, de la época de MS-DOS donde se permitía niveles de interactividad al jugador que antes no existían, el juego de rol con variables que modificaban el entorno, acciones y finales de los personajes, en donde se ubicaba todo en una novela visual. Existe también otro videojuego llamado Ultima, creado por Lord British (que su primer versión no tenía gráficos o imágenes, y era puro texto). Las dos anteriores obras mencionadas tienen mucho respaldo para ser consideradas de culto en sus respectivos contextos y épocas. Sus creadores gozan de cierta popularidad entre sus seguidores aunque estoy seguro que las nuevas generaciones poco o nada saben de ellos.
Pero la tecnología actual ha permitido que las obras sean valoradas no solo por su nivel visual, o auditivo sino por el propio nivel de interactividad y envolvimiento que ofrecen a los jugadores, las historias con contenidos mucho más fuertes y cautivadores, poco convencionales en ocasiones y hasta los con signos de rebelión o crítica. Los jugadores hoy incluso pueden ser parte de las propias historias y dejar de ser expectadores.
Todo este preámbulo sirve para ubicar el contexto de una obra de culto (en mi opinión) a la que considero además de artística, superior a muchas otras de su género. Me refiero a Silent Hill. Este videojuego fue conocido en América (me refiero al continente y no a un país que debería cambiar su nombre) en el año de 1999, el 24 de febrero, aunque nació en 1997 poco después de que naciera el Playstation; y fue creado por la compañía Konami. La colina del silencio ha tenido versiones posteriores (que no partes, excepto la tres, que es la dos y una "precuela") y hasta una película que a su vez, tendrá secuela.
¿Por qué es obra de culto? Primero, su escencia artística. Pictóricamente se basa en las obras de Francis Bacon, Andrew Wyeth y Rembrandt, cinematográficamente se basa en las obras de Adrian Lynne, David Lynch, David Fincher, David Cronenberg, Dario Argento y Alfred Hitchcock. Estoy hablando del primer Silent Hill, que del resto ocuparé otras entradas. La obra de Adrian Lynne Jacob's Ladder ocuparía también una entrada a parte, pues es de la que más referencias se obtuvieron para hacer Silent Hill, así como las referencias al cine de Dario Argento. Y claro está, no podía dejar de mencionar que literariamente hubo mucho que ver de obras incluso que no tienen nada que ver con el terror excepto por el reto a la lógica que representan (que puede ser a veces bizarro) como Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll y El Maravilloso Mago de Oz de Frank Baum, además de los más grandes escritores de Terror y Ciencia Ficción como Dean Koontz, Robert Bloch, Lee Earle Ellroy, Ray Bradbury, Jack Finney, John Sandford, Dan Simmons, Carl Sagan, Michael Crichton, Paul Wilson, Richard Burton Matheson, Richard Bachman (Stephen King), Ira Levin y John Wyndham entre otros.
Como pueden leer amigos lectores, el respaldo de Silent Hill es sobervio si consideramos que apenas hago mención de algunos detalles. Hay un sitio web donde hay un buen compedio de explicaciones sobre los ricos símbolos de Silent Hill, donde además gustosamente podemos escuchar en línea los Soundtracks de Akira Yamaoka: silenthilldreams.
Y musicalmente también son muchas las influencias, tanto que en el primer Soundtrack podemos hallar referencias a los sonidos industriales y mecánicos, de guerra (las alarmas, que quien no haya vivido una guerra, al menos podrá imaginar cuanto terror podían sentir quienes en esos tiempos las escuchaban), ambientaciones de performances sonoros como Stomp, además de composiciones musicales que logran transmitir diversas emociones como la claustrofobia, la soledad, la tristeza y el verdadero terror, el miedo a lo desconocido. Según palabras del propio Akira Yamahoka en una entrevista que le hicieron en España, Salvador Dalí fue influencia para él en sus concepciones, aunque ignoro en qué sentido el arte de Dalí tuvo influencia en su música, pero el dato no deja de ser interesante. En el 2007 Akira Yamaoka compuso el soundtrack para una película mexicana: Voces, del director Oscar Chagolla, y tiene en su haber el ser autor por igual de otro soundtrack de un juego que también es obra de culto (recuerden, a nivel no oficial): Castlevania Symphony of the Night.
Por supuesto habrá más entradas sobre Silent Hill, que aún no es considerado como obra de culto en forma oficial (no como lo es Blade Runner por ejemplo en el cine). Ya iremos viendo los saltos que hace Silent Hill a la cultura actual y de que otras culturas o subculturas procede.
Todo este preámbulo sirve para ubicar el contexto de una obra de culto (en mi opinión) a la que considero además de artística, superior a muchas otras de su género. Me refiero a Silent Hill. Este videojuego fue conocido en América (me refiero al continente y no a un país que debería cambiar su nombre) en el año de 1999, el 24 de febrero, aunque nació en 1997 poco después de que naciera el Playstation; y fue creado por la compañía Konami. La colina del silencio ha tenido versiones posteriores (que no partes, excepto la tres, que es la dos y una "precuela") y hasta una película que a su vez, tendrá secuela.
¿Por qué es obra de culto? Primero, su escencia artística. Pictóricamente se basa en las obras de Francis Bacon, Andrew Wyeth y Rembrandt, cinematográficamente se basa en las obras de Adrian Lynne, David Lynch, David Fincher, David Cronenberg, Dario Argento y Alfred Hitchcock. Estoy hablando del primer Silent Hill, que del resto ocuparé otras entradas. La obra de Adrian Lynne Jacob's Ladder ocuparía también una entrada a parte, pues es de la que más referencias se obtuvieron para hacer Silent Hill, así como las referencias al cine de Dario Argento. Y claro está, no podía dejar de mencionar que literariamente hubo mucho que ver de obras incluso que no tienen nada que ver con el terror excepto por el reto a la lógica que representan (que puede ser a veces bizarro) como Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll y El Maravilloso Mago de Oz de Frank Baum, además de los más grandes escritores de Terror y Ciencia Ficción como Dean Koontz, Robert Bloch, Lee Earle Ellroy, Ray Bradbury, Jack Finney, John Sandford, Dan Simmons, Carl Sagan, Michael Crichton, Paul Wilson, Richard Burton Matheson, Richard Bachman (Stephen King), Ira Levin y John Wyndham entre otros.
Como pueden leer amigos lectores, el respaldo de Silent Hill es sobervio si consideramos que apenas hago mención de algunos detalles. Hay un sitio web donde hay un buen compedio de explicaciones sobre los ricos símbolos de Silent Hill, donde además gustosamente podemos escuchar en línea los Soundtracks de Akira Yamaoka: silenthilldreams.
Y musicalmente también son muchas las influencias, tanto que en el primer Soundtrack podemos hallar referencias a los sonidos industriales y mecánicos, de guerra (las alarmas, que quien no haya vivido una guerra, al menos podrá imaginar cuanto terror podían sentir quienes en esos tiempos las escuchaban), ambientaciones de performances sonoros como Stomp, además de composiciones musicales que logran transmitir diversas emociones como la claustrofobia, la soledad, la tristeza y el verdadero terror, el miedo a lo desconocido. Según palabras del propio Akira Yamahoka en una entrevista que le hicieron en España, Salvador Dalí fue influencia para él en sus concepciones, aunque ignoro en qué sentido el arte de Dalí tuvo influencia en su música, pero el dato no deja de ser interesante. En el 2007 Akira Yamaoka compuso el soundtrack para una película mexicana: Voces, del director Oscar Chagolla, y tiene en su haber el ser autor por igual de otro soundtrack de un juego que también es obra de culto (recuerden, a nivel no oficial): Castlevania Symphony of the Night.
Por supuesto habrá más entradas sobre Silent Hill, que aún no es considerado como obra de culto en forma oficial (no como lo es Blade Runner por ejemplo en el cine). Ya iremos viendo los saltos que hace Silent Hill a la cultura actual y de que otras culturas o subculturas procede.

