lunes 29 de septiembre de 2008

Libros, textos y vida.

El arte de amar. He perdido ese libro (de Erich Fromm). Un libro que me sacó de un apuro hace mucho, en que me hallaba en una encrucijada emocional. La vida es cosa de ciclos, algunas cosas vuelven. Creo que debo conseguir ese libro, pues habla del amor como un arte. Siendo yo todo un entusiasta del arte creo que debo revalorar el aprender ese arte. Dado que estoy regresando a un estado que ya antes había tenido, el tomar experiencia de los yerros es fundamental. Recién recibí una lección de alguien que pensé estaba mejor que yo, que no parecía hacerle falta nada. Resultó que yo a su lado no necesitaba nada más ... ¡Qué bueno que no me fui!

Esa lección claro está, dolió un poco. Hay situaciones que le parecen de repente a uno injustas pero a final de cuentas lo que importa es lo que cada uno forma en su jucio, en su ser interior. Ahora más que nunca estoy convencido que sólo el arte salva. Recuerdo el artículo que contesté titulado "artistas salven al planeta". Parece que estoy cambiando de parecer al respecto. Y cómo no habría de cambiar si estos cambios repentinos no parecen creíbles (los de mi vida). Sin embargo el destino también participa y pareciera que marca un rumbo en el cual me reencuentro con la soledad.

Pero ella no está nada mal. Aunque la mayoría trata de evitarla, y yo a veces la rechazé, recuerdo que le hice una gran amiga hace tiempo, y ella a cambio me ayudó a edificar mi espíritu y mi fortaleza. Hoy llevo un dolor que al parecer va a dejar una gran cicatríz. pero gracias a ella sanará. Estoy dispuesto a vivir con eso. Parece que estoy volviendo a ser yo mismo, el de siempre. Recuerdo unas palabras que no leí hasta cierta ocasión especial:
Sábado, mediodía
… para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo. Esto es lo que engaña a la gente; el hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que le sucede, y trata de vivir su vida como si la contara. Pero hay que escoger: o vivir o contar. Cuando uno vive, no sucede nada. Los decorados cambian, la gente entra y sale, eso es todo. Nunca hay comienzos. Esto es vivir. Pero al contar la vida, todo cambia; sólo que es un cambio que nadie nota; la prueba es que se habla de historias verdaderas. Como si pudiera haber historias verdaderas; los acontecimientos se producen en un sentido, y nosotros los contamos en sentido inverso.
Vaya clave que me dió Jean Paul Sartre, cuyo texto conocí por medio de un celeste astro que parece estar cada día más lejos. Pero así es, y yo elijo vivir. No creo que regresaré hablando de otra compañera que Erasmo de Rotterdam describe bien en su "Elogio a la Locura", porque ya he hecho mi elección.

Hace poco le pedí al Zorro un poco de su atención, pero era al revés, el Zorro la reclamaba primero y al parecer sería así siempre. Yo dejé mi Rosa en su biombo, y ella es muy frágil y delicada, pues tan sólo cuenta con cuatro espinas para defenderse del mundo.

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