viernes 25 de julio de 2008

Encontrando lo antiguo.

Una opinión personal sobre el descubrimiento de la obra de un músico contemporáneo.

Harán unos 10 años cuando escuché por primera vez de un músico llamado Mike Oldfield por conversaciones con un amigo entrañable que además, tiene la virtud de ser tambien un músico; Ricardo DeLuna Brun (Kaltar). Mike Oldfield (1953, Redding, Inglaterra) es un músico del que poco puedo decir habiéndose escrito todo lo que de él se ha escrito (positiva y negativamente). No hace falta más que escribir en algún motor de búsqueda como Google su nombre para encontrar cualquier dato sobre él. Multi-instrumentalista, músico virtuoso, y hombre sencillo, ha estado haciendo música de forma profesional desde antes que yo naciera; esto es, tiene una carrera de más de treinta años, agregando el hecho de que inició muy jóven (¡sus primeras composiciones son de cuando tenía apenas 10 años!).

El primer disco que tuve de Mike fue el de "Songs from Distant Earth", obra basada en un libro escrito por Arthur C. Clarke (de la que hablé un poco cuando el prolífico escritor y divulgador de la ciencia falleció). Si bien ya conocía "Tubular Bells", no arranqué con su música hasta que tuve muchos más datos de su persona (musicalmente hablando). Los sonidos de "Songs from a Distant Earth" me remitian un poco a la música electrónica de Jean Michell Jarre (sin calificar la de Mike como tal), y de repente a la música New Age (la de mejor factura, donde mucha gent también cataloga erróneamente a Oldfield). Por supuesto no es uno de los mejores discos en su carrera pero para quienes han leído el libro de Clarke es una pieza que resulta muy atrayente y cautivadora (y aún para quienes no lo han leído ni saben nada al respecto).

El recorrido que hice por su obra varió mucho, escuché las obras de "Tubular Bells", "Crisis" y la compilación de "Elements" donde supe más sobre su genialidad y virtuosismo (en el video donde el toca todos los instrumentos de la melodía "In Dulci Jubilo"). Pero no fue hasta que tuve en mis manos "Ommadawn" que supe que la obra de Oldfield tendría mucho significado en mi vida. Hasta ese momento consideraba "Ommadawn" como lo mejor que había escuchado del músico británico. En 2002 sucedieron muchas cosas en mi vida, comenzaba a planear mis ilustraciones de la Divina Comedia con miras a publicarlas algún día (y ese día se acerca, puedo decirlo con gusto), comenzaba un bestiario demonológico (ilustrado por supuesto), conocí gente que tendría mucho significado hasta la fecha de hoy en mi vida, y escuché un extracto de la parte 4 de otra obra que aún no conocía: "Incantations" titulado "Oda a Cynthia". Esa melodía en particular me hipnotizó y la asocié a eventos nostálgicos como la despedida de mi amigo Ricardo, el haber conocido a una persona que para mí es como el cometa "Halley", haber dejado la Universidad (UAM-X) y mis amigos y maestros, haber entrado en una época de depresión y soledad, desempleo, frustración, etc.

Escuchar "Oda a Cynthia" (poema de Benjamin Johnson musicalizado por Mike) me reconfortaba en los momentos que consideraba como los peores de mi vida, de hecho se convirtió en el candíl que no se apagaba en medio de esa oscuridad. Fue hasta el 2003 que pude comprar el disco de "Incantations", buscando por supuesto escuchar debidamente "Oda a Cynthia". "Ommadawn" ya había logrado en mí un efecto increíblemente positivo, se había convertido en bálsamo eficáz que enmendaba las heridas en mi alma, la obra tenía ese poder, y musicalmente hablando era compleja, rica, versátil, tenía dos o tres cúspides climáticas en cada parte. Pero "Incantations" había superado eso.

La primera parte (de "Incantations") era ángelica y dado que para mí la música es de lo poco sagrado que me queda (siendo agnóstico), rápidamente la ubiqué en un altar de divinidad (que no se entienda esto que por ese hecho vea yo a Oldfield como un dios). Me elevó como hacía mucho no lo hacía la música contemporánea y me brindó una felicidad enorme, un efecto similar al que tuvo en mí "Heaven & Hell" del compositor griego Vangelis. Si el extracto de la parte 4 me había dado lo que antes describí, la primera parte y las siguientes me dieron más. No suelo escuchar mucho esa obra de Mike si no es bajo ciertas condiciones; 1. Que me encuentre completamente solo. 2. Que tenga disponibilidad para que mi tiempo sea debidamente invertido en escuchar la obra sin que nadie perturbe mi transe. 3. Escucharla solo en ocasiones especiales.

Este 24 de noviembre "Incantations" cumplirá 30 años. Una fecha muy curiosa en mi vida, pues está asociada a eventos que han dejado una huella indeleble y profunda, una fecha que ahora me parece mística y que repentinamente (gracias en gran medida a "Incantations") me regresa a un estatus donde tengo espiritualidad y encuentro refugio en el arte, el arte en general, el arte de la pintura donde soy como un dios capáz de modificar una "realidad" según se le antoje a mi voluntad, el arte de la música tan explotado irracionalmente hoy por las corporaciones productoras de chatarra musical. Una fecha de ciclos, como la música de Mike Oldfield.

Haberle descubierto hoy, cuando naufragamos en una marejada de producciones mediocres, pretensiosas y hasta las palomeras salidas de la boca del microwave es como haber encontrado un tesoro valioso donde nadie creía que lo habría. Mi viaje es ahora de reversa.

1 persona(s) ha(n) dicho algo de este rollo.:

ANALFABETOS dijo...

ANALFABETOS de Ingmar Bergman
PAN Y ARTE
Boedo 878 Capita Federal.
Tel: 4957-6702
Viernes 21hs
Entrada: $25 (descuentos estudiantes y jubilados)

Actúan: ZAIDA MAZZITELLI Y EMILIANO DELUCCH