Hacía mucho que un pintor contemporáneo no me sorprendía tanto. Recuerdo con gusto a los grandes maestros prerrafaelitas como John Everett Millais o John William Waterhouse. Don Crowley en la actualidad llegó a sorprenderme con sus pinturas, pero no he hallado -en mi opinión personal- tanta poesía en su obra como en la de Iman Maleki. Iman nació en 1976 en Tehran y desde muy niño sintió fascinación por el arte. Estudió con el mejor pintor hiperrealista de Irán: Morteza Katouzian. Se graduó de la Universidad de Arte de Tehran como Diseñador Gráfico.Sus pinturas muestran al mundo la grandeza del pueblo iraní, su sencillez y la crudeza de la realidad que ellos viven. Yo ignoraba todo al respecto de este gran pintor hasta que un buen amigo mío, y maestro en la universidad, Eduardo Juárez Garduño, me envió un correo-e con pinturas de Iman. Me quedé boquiabierto. Lo curioso es que alguna vez en la universidad, llegamos a platicar sobre arte, sobre el hecho de que la cámara fotográfica vino a sustituir el trabajo que hombres como ellos hacían.
Estoy regresando de nuevo a la sorpresa y al asombro. Porque hoy a nadie sorprende el hecho de que una cámara tenga tanta resolución. A nadie sorprende una fotografía si no es por el momento que captura, y pocas veces (para conocedores) la técnica con que fue hecha. Un tiempo a la gente parecía aburrirle la obra de un pintor hiperrealista. ¿Qué sentido tiene ver lo que hizo un hombre en tanto tiempo, con tanta "sobada de pincel", si una cámara lo hace más rápido e igual?
Iman demuestra hoy que tiene sentido. Su pintura da cuenta de que se observa tal, y no una fotografía. Su pintura es poética, es sensible y demuestra como en lugares que muchos ignoran o suponen desconocidos, desconectados, aislados, se dan obras de la genialidad humana y artística. Sucedió en el cine con "Las tortugas pueden volar" en Irak, y con Iman Maleki en Irán.



